Todo cabe cuando todo está pensado. En esta cocina de 10 m² que resuelve cocina y lavado en un mismo espacio sin que ninguno interfiera con el otro. Lavadora y secadora apiladas, integradas al volumen de muebles blancos como si siempre hubieran estado ahí.
La melamina blanca y la cubierta en cuarzo blanco unifican el conjunto. Los tiradores en cobre y el nicho interior en madera natural son los únicos contrastes — precisos, suficientes. Un detalle que en una cocina pequeña vale doble: no suma volumen, pero cambia completamente la percepción del espacio.
La barra lateral extiende la superficie de trabajo hacia afuera. Lo que a primera vista parece solo un límite entre la cocina y el resto de la casa, se convierte en el lugar donde se desayuna.





